El Reino de los Flamencos Rosados : Team Building en Aigues Mortes

Remparts d'Aigues Mortes

Aigues-Mortes: una joya medieval en el sur de Francia

Aigues-Mortes es mucho más que una simple ciudad amurallada. Fundada por San Luis en el siglo XIII con el ambicioso propósito de dotar al reino de Francia de un puerto mediterráneo, esta localidad se ha convertido en uno de los testimonios medievales más impresionantes del sur de Europa.

La Torre de Constance: fortaleza y mirador

Entre las joyas arquitectónicas de Aigues-Mortes destaca la Torre de Constance. Levantada en el siglo XIII, esta imponente torre defensiva figura entre las mejor conservadas de su época. Sus gruesos muros y su altura ofrecen una panorámica excepcional sobre la ciudad y las marismas circundantes. Una visita imprescindible para quienes aprecian la historia y la arquitectura militar medieval.

Las murallas: 1.640 metros de historia viva

El recinto amurallado de Aigues-Mortes constituye otro de los grandes atractivos de la ciudad. Con sus 1.640 metros de perímetro y 20 torres de vigilancia, conforman uno de los conjuntos fortificados más notables de Francia. Antiguamente esenciales para la defensa de la plaza, hoy permiten un paseo elevado con vistas únicas sobre el casco antiguo y la Camarga.

Perderse por las calles de Aigues-Mortes es como retroceder varios siglos.

Fachadas de piedra, callejones estrechos y plazas con encanto transportan al visitante a la atmósfera de la Edad Media. Merece la pena detenerse en las tiendas de artesanía local, probar las especialidades gastronómicas de la zona y dejarse sorprender por cada rincón.

La ciudad también acoge a lo largo del año festivales y eventos culturales que ponen en valor su extraordinario legado histórico. Amantes de la historia, curiosos de la arquitectura o viajeros en busca de autenticidad: Aigues-Mortes tiene algo especial reservado para cada visitante.

Con la Torre de Constance y sus murallas como emblemas, Aigues-Mortes ofrece una inmersión única en el medievo francés. Un destino que merece sin duda un lugar en cualquier itinerario por el sur de Francia.